Tenía la sospecha de que un film como el que se vendía (es decir, como una película sangrienta, llena de tensión y sustos) en el que Quentin Tarantino simplemente se había limitado a poner dinero, no podía ser muy bueno. Si el sr. Tarantino no quería implicarse en una película supuestamente de las características de sus primeros guiones, ¿por qué sería?

Al principio pensé que se debía a la falta de humor del guión. Tarantino es sangriento, sí; violento, también; pero sobre todo, es divertido. Esta película no es divertida (ni en el sentido cómico de la palabra*, ni en cualquier otro sentido) en absoluto.

Hostel cuenta la historia de dos amiguetes presuntamente universitarios, llamados Josh y Paxton, salidos de Estados Unidos. Han venido a Europa, concretamente a Amsterdam, a ponerse ciegos de drogas y a ver prostitutas en el Barrio Rojo. Lo que se dice a correrse una juerga a la americana. También tienen previsto recorrer Europa en tren a donde les lleve el viento (de hecho, están pensando en ir a Barcelona a visitar a un amigo de Paxton), acompañados por un islandés al que han conocido en Amsterdam, un tío juerguista y carismático a más no poder (o al menos esto último es lo que, desde mi punto de vista, infructuosamente intentan hacer ver tanto los guionistas como el director, Eli Roth), llamado Oli.

A los dos minutos de película, estás deseando que a esos tres niñatos de mierda descerebrados inconscientes les sucedan las cosas más horribles del mundo.

En una de sus juergas nocturnas por Amsterdam, conocen a un tipo que les habla de un albergue en Eslovaquia lleno de hermosísimas mujeres europeas. Todas con unas ganas enormes de follarse beneficiarse a los turistas que llegan, especialmente si son estadounidenses. Y el tío tiene fotos y todo de hermosas chicas en pelotas montándoselo con él. Los tres amigos, por supuesto, se lo creerán a pies juntillas y, locos por pillar cacho, se irán derechitos a Eslovaquia a buscar a esas zorronas jovencitas alegres.

A partir de aquí, te preguntas si Eli Roth ha estado alguna vez en Eslovaquia. Porque lo de las bandas callejeras de críos ninjas asesinos...

El caso es que los tres colegas llegan al albergue y oh, sorpresa: está lleno de jovencitas europeas que parecen recién salidas de Supermodelo 2007, y que desde el primer momento intentan meterse en la cama de los en estos momentos más que felices protagonistas. Hasta la recepcionista parece hambrienta. Pero mientras se lo montan con las chicas, resulta que, una noche, Oli desaparece. Así, sin más. Y aunque las chicas les dicen que no se preocupen, que ese tío es un vivalavida, que se ha vuelto a Islandia, Josh no está tan convencido. Paxton le dice que no se preocupe, pero cuando Josh también desaparece, junto con una turista japonesa que también se alojaba en el albergue, empieza a sospechar que sucede algo raro...

Y a partir de aquí, y hasta el final, te haces una serie de consideraciones personales. Por ejemplo, empiezas a pensar que sí, que los niñatos pijos se merecían algo malo, pero quizás no tan sangriento**.

También te planteas cuánto tiempo tarda un hombre en morir desangrado por lesiones realizadas con herramientas poco amables. Personalmente creo que en eso, y en muchas otras cosas más, Eli Roth peca de entusiasta y se le va la pinza por completo.

En fin: se trata de una película que no cuenta nada nuevo (lo de los turistas en apuros está más que visto ya en el cine), no lo cuenta desde ningún punto de vista nuevo (el gore también está ya muy trillado y hay que ser más listo que Roth para sacarle partido), se prolonga demasiado en escenas violentas probablemente para ocultar que no tiene nada que aportar (si no lo hiciera, la película no duraría ni una hora)... Ni siquiera tiene un maquillaje currado, se notan enseguida el plasticucho y la tomatina. Y tampoco da miedo, ni asco; simplemente te deja con un sabor de boca malísimo y algo de mal cuerpo.

Un timo, vaya.

Besotes

*Con divertida en el sentido cómico, me refiero a que yo, personalmente, le doy varios significados a la palabra "divertido". Uno es el clásico, es decir, el sentido cómico de la diversión. El otro es el del puro entretenimiento, que no es necesariamente cómico.

**No por ellos, ojo; sino por ti, que lo estás viendo en primer plano. Sobre todo si, como fue el caso de los espectadores que cometimos el craso error de ver esa peli, lo haces justo después de cenar cosas de colores alegres y brillantes.